Argentina
9 septiembre, 2017

El Centro Azucarero Argentino (CAA) considera infundada, difamatoria, y discriminatoria la Ordenanza Municipal aprobada el jueves por el Concejo Deliberante de la Ciudad de Córdoba que prohíbe a los establecimientos gastronómicos tener azúcar a la vista de los consumidores.

La medida, adoptada de manera vertiginosa y sin agotar las necesarias consultas a fuentes responsables, se asimila más a la búsqueda de un oportunista rédito político que a soluciones o paliativos para la problemática de las enfermedades no transmisibles como la obesidad, el sobrepeso y la diabetes.

El Centro Azucarero Argentino entiende también que el Concejo Deliberante de la Ciudad de Córdoba ha excedido sus facultades al establecer que los productos se deberán identificar de forma clara con la leyenda “Libre de azúcar” o “0 azúcar” en su etiquetado, lo que es de competencia de la Nación. Asimismo, considera que, en ese caso, por una cuestión de transparencia, corresponde informar al consumidor qué sustituto se ha empleado para endulzar el producto libre de azúcar.

Los fundamentos de la norma, que declara a Córdoba “Ciudad Responsable” en el consumo de azúcar, parten de un desconocimiento supino del problema; de afirmaciones falsas, como que el azúcar provoca daños a la salud, y de sugerencias equívocas, como que su carencia es síntoma de vida sana, cuando en rigor es un nutriente que en sí mismo no ocasiona daños a la salud.

En los últimos años el CAA ha sostenido que el exceso en el consumo de azúcar puede ser perjudicial tanto como el de cualquier otro nutriente y que, entonces, el debate sobre obesidad y sobrepeso debe girar en torno al equilibrio nutricional y los hábitos de vida saludables.

El Concejo Deliberante de Córdoba aborda la cuestión de manera superficial, a partir de una simplificación, esto es, frente a un problema complejo y de origen multifactorial ataca a una única variable: el azúcar. Resulta así discriminatorio eliminar de las mesas un edulcorante natural y promover su reemplazo por edulcorantes no calóricos artificiales, cuyo efecto sobre la salud se encuentra severamente cuestionado.

La ausencia de asesoramiento adecuado ha impedido a los concejales conocer que mientras el consumo de azúcar en la Argentina ha ido disminuyendo, los problemas de salud que la ordenanza le adjudica se han ido incrementando. Y también que durante este proceso el azúcar ha sido reemplazado por elementos artificiales de los cuales nada menciona la norma. Este es un hecho fáctico no una declaración de principios ni de deseos.

La Ordenanza dice que instituciones “como la Organización Mundial de la Salud (OMS), han tomado el tema con preocupación, debido a que una de las enfermedades que ocasiona el consumo excesivo de azúcar, es la diabetes” y que “según la Sociedad Argentina de Diabetes esta enfermedad va en aumento en nuestro país”.

La desinformación del Concejo Deliberante llega al punto de desconocer que científicamente está probado que no existe relación directa entre consumo de azúcar y diabetes. En ese sentido, la OMS y la FAO han establecido que “la sacarosa y otros azúcares no han sido implicados directamente en la etiología de la diabetes y las recomendaciones respecto a la alimentación se refieren principalmente a restringir toda comida densa en energía para reducir la obesidad”.

Debe significarse que en los últimos 20 años el consumo per cápita de azúcar en Argentina se ha mantenido constante con una leve tendencia declinante y la incidencia de los casos de diabetes ha aumentado, lo cual resulta claramente contradictorio a la hipótesis del Concejo Deliberante.

Acerca de la obligación impuesta a los locales comerciales comprendidos en la ordenanza de informar sobre los aspectos nocivos del consumo de azúcar mediante la exhibición de la leyenda “El consumo excesivo de azúcar es perjudicial para la Salud”, el CAA considera que se trata de una campaña de difamación dirigida explícitamente hacia el azúcar, con el agravante de ser financiada con recursos del erario público.

Si tal campaña será desarrollada en la misma forma y con la misma rigurosidad con la que ha sido debatida y aprobada la norma, se basará en hechos falsos o tergiversados, en la discriminación del consumo de azúcar frente a otros endulzantes de efecto dudoso sobre la salud y con resultados pobres sobre la salud de la ciudadanía.

En cuanto a la disposición de que las heladerías del ejido municipal de la Ciudad deben ofrecer un mínimo de 10% de productos libres de azúcar, el CAA coincide en que el consumidor pueda optar libremente. No obstante, este tipo de opciones ya se encuentran disponibles y ampliamente difundidas por lo cual el artículo legisla sobre una cuestión que en la realidad ya ha ocurrido sin necesidad de norma alguna.

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