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20 marzo, 2019

La industria brasileña de bienes de capital está lista para dar cuenta de ese aumento de producción, teniendo como principal representante una empresa de Piracicaba, la Dedini Industrias de Base.

El aumento de la producción de bioenergía de la caña de azúcar a escala mundial se presenta como una de las mayores contribuciones para el desarrollo sostenible, una de las aspiraciones más importantes de hoy en día. Y la industria brasileña de bienes de capital está lista para dar cuenta de ese aumento de producción, teniendo como principal representante una empresa de Piracicaba, la Dedini Industrias de Base.

Esta es la conclusión del ingeniero José Luiz Olivério, consultor de Dedini Industrias de Base, y del ingeniero Paulo Soares, del área de tecnología, autores de la investigación que constituye uno de los capítulos del libro “Sugarcane Bioenergy para el Desarrollo sostenible – Expanding production in Latin America y África “, publicación de Routledge, Londres, con el apoyo de Fapesp (Fundación de Amparo a la Investigación del Estado de São Paulo).

“La industria brasileña de bienes de capital está preparada para atender una gran demanda mundial de producción de plantas, que serán necesarias para una expansión de cultivos para la producción de bioenergía en América Latina y África, particularmente de caña de azúcar. Y la Dedini Industrias de Base__ la principal productora de plantas completas del país __ tiene el modelo ideal para atender esa demanda, la USD (Usina Sustentable Dedini) “, resalta Olivério.

El ingeniero explica que el libro __ que reúne estudios de 60 investigadores __ aborda todos los segmentos de la cadena productiva y las cualidades biosostenibles de la caña, que son conocidas, pero que no tienen suficiente divulgación. El capítulo escrito por Olivério y Soares tiene como base las proyecciones de expansión del área de caña e implantación de plantas, debido al aumento del consumo de bioenergía.

“El primer escenario en que yo y Paulo Soares nos basamos fue lo que proyecta en un período de 10 años, que en toda la gasolina del mundo va a haber la adición de un 10% de etanol. En función de eso, definimos una usina típica y calculamos cuánto representaría el aumento de etanol para llegar al 10% y transformarlo en usinas equivalentes “, dice Olivério.

La conclusión, hecha con base en el análisis de la más reciente expansión del sector sucroenergético en Brasil, que en 10 años aumentó la capacidad de procesamiento en 350 millones de toneladas de caña, muestra que el sector puede construir usinas para la producción anual adicional del orden de producción 30 mil millones de litros de etanol en 10 años.

“Todo ese crecimiento fue garantizado por la industria brasileña de equipos, de la cual Dedini es líder. Si consideramos que otros países también tienen capacidad de suministrar plantas, la respuesta obvia es que tenemos condiciones de atender al fuerte crecimiento de las demandas mundiales “, comenta Olivério.

En el capítulo, Olivério y Soares apunta que la industria de bienes de capital necesita de capacitación y competitividad para atender a esa necesidad de expansión.

“Con respecto a la capacitación, ellas necesitan atender necesidades tecnológicas y de ingeniería, capacidad industrial, de suministro, financiera y garantías. Para el requisito de competir, necesitan atender las necesidades del cliente en términos de plazo, calidad y precios “, dice el experto.

Por eso, Olivério afirma que el modelo ideal para ese propósito, y con mayor impacto en la sostenibilidad, es la USD (Usina Sostenible Dedini), que produce seis bioproductos y sigue el concepto de optimización, con la máxima producción de bioetanol, bioelectricidad, bioacril, y la producción integrada de bioproductos, como el biodiesel, garantizando máxima mitigación de gases de efecto invernadero.

En el concepto cero, la USD ofrece cero residuos, y cero efluentes líquidos (produciendo entonces el biofom – biofertilizante organomineral), cero olores, cero agua de captación de manantiales y producción de bioágua excedente, de mínimas emisiones. Con eso, el etanol producido por la USD potencializa las calidades ambientales del etanol producido por una usina tradicional.

Según Olivério, mientras que el etanol tradicional evita la emisión de dos kilos de gas carbónico por litro de etanol equivalente al sustituir la gasolina, en el etanol de la USD son tres kilos menos de gas carbónico por litro, una reducción del 130% en la mitigación de emisiones. “El etanol de la USD es el etanol de los nuevos tiempos, capaz de atender la nueva Política Nacional de Biocombustibles, la RenovaBio”, destaca.

Fuente: matogrossomais.-

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