Argentina
7 febrero, 2019

Investigadores de La Plata lograron secuenciar los “genes activos” de Nezara Viridula y ya están pensando en algún compuesto que controle el insecto e incluso en el diseño genético de plantas que lo toleren.

Un grupo de Investigadores del Conicet revelaron una valiosa información genética sobre Nezara Viridula, conocida vulgarmente como “chinche verde”. El hallazgo representa un avance en la lucha contra el insecto que afecta a los cultivos de soja y maíz en la Argentina y el resto de la región.

El grupo de especialistas, de la ciudad de La Plata, que logró el descubrimiento se dedica a la investigación de la neurobiología de insectos, especialmente de los considerados plaga o perjudiciales para las personas a nivel sanitario y económico. El artículo elaborado por los investigadores fue publicado en la revista Scientific Reports, donde explican la secuencia de “genes activos” en la llamada chinche verde, famosa por su olor hediondo.

“Supimos por contacto con el propio sector productivo que la chinche verde aparecía como una gran amenaza y comenzamos a estudiarla luego de comprobar que en la bibliografía prácticamente no hay datos a nivel genético”, dijo a Télam Sheila Ons, investigadora independiente del Conicet.

De acuerdo con los autores, conocer la secuencia de genes activos permitirá desarrollar compuestos que, al mimetizarse con las hormonas del insecto, provoquen la muerte del mismo. Incluso consideran que existe la posibilidad de diseñar cultivos transgénicos que puedan inhibir algún gen de la chinche para evitar ser comidos, por ejemplo, desencadenando un mecanismo que le genere preferencia por otra planta.

Los investigadores explicaron que una vez que obtuvieron la secuencia de genes, la compararon con otros insectosque comen plantas y también con un tipo de vinchuca que está relacionada evolutivamente. A partir de este análisis, confirmaron que ciertos rasgos que los científicos creían que eran específicos de la vinchuca aparecieron también en la disposición genética de la chinche verde mientras que otras resultaron ser propias de cada grupo.

De acuerdo con los expertos, estas observaciones abren la puerta a nuevas herramientas para comprender su fisiología, el funcionamiento de órganos y tejidos, lo que ayudará a encontrar nuevos blancos para insecticidas.

Fuente: Infocampo.-

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