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10 enero, 2019

Así lo concluyó un trabajo que realizó un grupo de investigación para la Organización Mundial de la Salud.

Así lo concluyó un trabajo que realizó un grupo de investigación para la Organización Mundial de la Salud. Repasó más de 50 estudios sobre los efectos del consumo de endulzantes sin azúcar.

Una revisión de estudios científicos publicada en la revista The British Medical Journal volvió a poner en jaque el uso de edulcorantes: dicen que no hay evidencia convincente que respalde los beneficios para la salud del uso de endulzantes sin azúcar, y que -como si fuera poco- no se puede descartar daños potenciales, producto de su consumo.

Según difundió el diario inglés The Guardian, la revisión fue llevada a cabo por Cochrane, un grupo de investigación internacional sin fines de lucro, que tiene por objetivo ofrecer pruebas concretas sobre este tema a la Organización Mundial de la Salud (OMS), desde donde están elaborando una guía sobre “edulcorantes sin azúcar” o NSS, un concepto que incluye edulcorantes artificiales como el aspartamo, además de alternativas naturales bajas en calorías o sin calorías, como es el caso de la stevia.

Porque en los últimos años, la creciente preocupación sobre la salud y la calidad de vida animó a muchas personas a adoptar estilos de vida más saludables y evitar los alimentos ricos en azúcares, sal o grasas. Así, los alimentos y bebidas que contienen edulcorantes sin azúcar en lugar de azúcares comunes se volvieron cada vez más populares.

Aunque muchos edulcorantes sin azúcar están aprobados para su uso, se sabe poco sobre sus posibles beneficios y daños en ingestas diarias aceptables, dado que la evidencia es “a menudo limitada y conflictiva”, indican los responsables de este estudio.

La balanza, el momento de suspenso en toda dieta.

La balanza, el momento de suspenso en toda dieta.

Para comprender mejor todo esto, un equipo de investigadores europeos (entre otros, de Hungría, Alemania y Francia) analizó 56 estudios que se dedicaron a analizar y comparar la no ingesta o la ingesta baja de edulcorantes sin azúcar, respecto del consumo alto en adultos y chicos sanos.

Los expertos midieron el peso, el control de la glucemia, la salud bucal, la prevalencia de cáncer, enfermedad cardiovascular y renal, el estado de ánimo y el comportamiento en general. Los estudios fueron evaluados por sesgo y certeza de la evidencia.

En general, los resultados mostraron que para la mayoría de los casos no parece haber diferencias estadísticamente o clínicamente significativas entre las personas expuestas a edulcorantes sin azúcar y las que no están expuestas, o entre diferentes dosis de edulcorantes sin azúcar.

Por ejemplo, los resultados en adultos de algunos estudios pequeños sugirieron leves mejoras en el índice de masa corporal y en los niveles de glucosa en sangre en ayunas con edulcorantes sin azúcar, pero la certeza de esta evidencia fue baja. Las ingestas más bajas de edulcorantes sin azúcar se asociaron con un aumento de peso ligeramente menor (-0.09 kg) que las ingestas más altas, pero nuevamente la certeza de esta evidencia fue escasa.

El consumo de edulcorantes aumentó en las últimas décadas.

El consumo de edulcorantes aumentó en las últimas décadas.

En los chicos se observó un aumento más pequeño en la puntuación del índice de masa corporal con los edulcorantes sin azúcar en comparación con el consumo de azúcar, pero la ingesta de edulcorantes sin azúcar no hizo diferencias con el peso corporal.

Además no encontraron pruebas suficientes de ningún efecto de los edulcorantes sin azúcar en adultos con sobrepeso u obesos o en niños que intentan perder peso de forma activa.

Consultado por Clarín, el nutricionista Sergio Britos,del Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Alimentación (CEPEA), explicó que “en la bibliografía científica existe evidencia sobre la escasa efectividad de extender en bebidas y alimentos la cantidad de edulcorantes artificiales como medio para disminuir azúcares y ganancia de peso. En algunos estudios el efecto es aún regresivo ya que se encuentra mayor ganancia de peso entre quienes consumen productos con edulcorantes artificiales en forma crónica”.

Britos agregó que “si lo que se pretende es disminuir la ingesta de azúcar en la dieta, las intervenciones más efectivas a largo plazo pasan por disminuir la exposición a sabores dulces, aún el proveniente de edulcorantes artificiales; en especial en los primeros años de vida que representa el momento en que se establecen los hábitos perdurables”.

Fuente:Clarin

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