Argentina
6 enero, 2020

Así lo determinó un informe realizado por Coninagro. El impacto de la crisis económica generada por el gobierno anterior

La competitividad para el sector cooperativo en la actividad agropecuaria arrojó un saldo de preocupación al tercer trimestre de 2019. Según indicó un informe de Coninagro, tras exhibir siete trimestres consecutivos con resultados negativos, que se hicieron evidentes en la gran mayoría de las economías regionales, entre los que se destacan la producción de vino y mosto (-15,9%), cítricos (-14,5%), hortalizas (-9,9), yerba mate (-9,4%), peras y manzanas (-8), tabaco y miel (-7,3%), papa (-7%), ovinos (-5,9%), arroz (-5,5%), carne vacuna (-3%) y carne aviar (-2,3).

Según el Índice de Competitividad elaborado por Coninagro, en el período julio-septiembre de 2019, que estuvo signado por los resultados electorales, se constató una caída en el orden general del 1,7 interanual respecto a igual lapso del año anterior. El retroceso es mayor respecto a 2015, ya que allí se verificó una caída del 4,2% en un período de cuatro años.

Los especialistas de la entidad que integra la Mesa de Enlace, refirieron en su informe que se constató un significativo deterioro en varios aspectos de la competitividad que reportaba la economía argentina, con bajas interanuales del 35% en Infraestructura y del 9% en el Entorno Macroeconómico e Institucional, momento en el cual se avanzaba con un control del déficit fiscal.

En el caso del Desempeño Económico, dicho ítem “contribuyó negativamente sobre la competitividad multidimensional de las economías regionales: el mismo se redujo 3,9% interanual debido a que el precio percibido por el productor agropecuario mostró un retroceso en términos reales de 8,9% interanual. Al mismo tiempo que el costo de producción promedio se incrementó por sobre la inflación”.

Allí pesó la devaluación de casi un 30% que experimentó el tipo de cambio tras las elecciones primarias del año pasado, cuando insumos básicos de los productos agropecuarios dolarizados, junto al valor del combustible o la energía eléctrica, sufrieron modificaciones en sus valores de mercado. En el período analizado solo arrojó resultados positivos en el caso de las exportaciones, donde se constató un incremento del 25% interanual.

Efectos

El impacto negativo más fuerte sobre los niveles de competitividad en el período julio-septiembre del 2019 para las economías regionales está dado por la caída que se evidenció en un 65% interanual de la Inversión Pública en Infraestructura o también en la merma de casi un 15% que experimentó el consumo de cemento.

En el período evaluado por Coninagro, sin duda pesó sobre la actividad cooperativista en el campo la caída de un 11,4% en los préstamos al sector agropecuario y una merma del 8,9% en los precios al productor agrícola y pecuario.

En el período mencionado, los especialistas de la entidad cooperativa expresaron que “la competitividad de las economías regionales se vio afectada positivamente por el ‘Sector Externo’ y ‘Calidad y Diferenciación’ al igual que en el segundo trimestre. No obstante, la diferencia entre ambos periodos radica en que en el tercer trimestre la competitividad cambiaria se redujo levemente. Dicha caída se debió a que, a pesar de que el Peso se depreció más del 46% anual promedio, la inflación se ubicó en torno al 55%, resultando en una caída del tipo de cambio real”, sostiene el informe.

Fuente: Infobae.-

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