Argentina
25 noviembre, 2019

Oscar Barbini, tiene un pequeño viñedo, con aproximadamente 350 plantas ubicada en la zona de Sierra del Tigre, charló con La Voz en esta fecha tan especial como es el Día Nacional del Vino. Esta fecha fue dispuesta por de la ley Nº 26.870 por la que se busca difundir las características culturales que implique la producción, elaboración y consumo del vino argentino y sus tradiciones.

¿Cómo surgió la idea de realizar vitivinicultura?

Es un tema que siempre me interesó, todo lo que es la historia milenaria del vino, de la cultura mediterránea. Había escuchado que algunos inmigrantes habían realizado vino, seguramente con una parra en el fondo de sus casas y justo surgió que en el lugar en el que estamos viviendo, que es en el cerro donde es todo piedra. Y cerca de acá, por la zona de lo que fue el Hotel La Posada de los Pájaros habían comenzado con una viña, eso había fracasado pero de igual modo comencé a averiguar. Logré comunicarme con el enólogo que había armado eso, lo fui a ver, eso fue en el año 2006.

Después me quedé quieto porque surgieron otras prioridades. Pero de a poco empecé a poner algunas plantas, estamos en un lugar bastante alto. Primero que todo quise respetar el lugar, nosotros vivimos armoniosamente con la naturaleza.

¿Desde que pusieron las plantas hasta que lograron la primera producción de vino, cuánto tiempo pasó?

Las plantas que actualmente tenemos las plantamos en 2012, hicimos un par de veces vinos, para amigos y para nosotros.

Normalmente la planta tarda 3 años en crecer, aunque acá en el cerro tardó bastante más. También es verdad que uno tarda en aprender y cada territorio tiene sus secretos y de a poco hay que ir entendiéndolas.

¿Cuántas plantas plantaste la primera vez?

Arranqué con 160 plantas y actualmente estamos tratando de llegar a 1000. El año pasado puse 550 y este 250. Este año incluso las estacas las hicimos nosotros también.

Las primera plantas las seleccioné estudiando plantas de ciclo corto, porque la temporada de calor en Tandil es corta. Las conseguí en Mendoza, en un vivero que se especializa en producción para viñedos. Después fuimos haciendo estacas nuestras, elegimos en principio 4 variedades. La idea es ir unificando un criterio de cepa.

El funcionamiento de las cepas plantamos son las que nos gusta a nosotros y se adaptaron bastante bien al lugar y el clima, son bastante rústicas y a mí me dieron bastante buen resultado.

¿Quiénes trabajan?

Este es un proyecto absolutamente familiar, si uno tuviese el tiempo para dedicarse específicamente a esto sería distinto. Trabajamos los fines de semana, con nuestros chicos, es cómo un programa familiar, divertido para todos. Básicamente es amor al trabajo y sobre todo amor al lugar y hacerlo en familia.

No sé si algún día será más grande, que produzcamos algún excedente para comercializar, pero por ahora es para nosotros y para compartir con amigos.

Una vez que llega el momento de la vendimia ¿cómo es el proceso que utilizan?

Tenemos una maquinita muy manual, por ahora nos manejamos con eso. Es absolutamente artesanal. Algún día veremos si hacemos algo más comunitario con otros productores, pero por ahora es bien artesanal.

En la última fue muy poca la producción porque todavía como en la zona no tenemos historia de producción y no hay instituciones que lo regulen, hay muchos problemas con la deriva de productos químicos. En nuestro caso en particular y creo que le pasa lo mismo a los productores de la ciudad, elegimos una agricultura natural, sin agregados, sin insecticidas. Preferimos trabajar más como se hace en Europa, donde se produce con más controles. Ya estamos hablando de esto, pero es algo que va a llevar tiempo. Ojalá que se de cómo nos gustaría a nosotros, que se artesanal.

«MESA DEL VINO DE TANDIL»

«Nosotros como productores ya habíamos empezado a juntarnos de manera amistosa, porque la mayoría nos conocemos. Lo hemos hecho en casas particulares, o en nuestras oficinas. Después nos convocó el municipio para interactuar con otras instituciones, así que nos hemos reunido en la Oficina de Turismo y ahí charlamos con el estado, con el INTA, con la Cámara Agroindustrial y varios que se han sumado. Es una mesa de diálogo, entendemos que es una buena puesta para Tandil, que podemos hacer muchas cosas, que esto recién empieza», finalizó Oscar Barbini.

Forman parte de la Mesa 11 productores, que tienen aproximadamente 26.000 plantas de vid en nuestra ciudad.

La Mesa del Vino de Tandil surge a fines de 2018 con varios objetivos: Promover la actividad vitivinícola, promover el cumplimiento de todas las normas sanitarias vigentes, buscar constantemente calidad, sustentabilidad, y sostenibilidad de la producción, promover la vinculación continua con entidades públicas y privadas, capacitarse técnicamente en los procesos de producción y comercialización y promover el desarrollo del agro y enoturismo en la región.

El vino como economía regional

Hay más de 900 bodegas activas en toda la Argentina.

El 92% de los viticultores tienen hasta 25 hectáreas y son los que concentran el 55% de la superficie total cultivada de vid en el país. La vitivinicultura es una economía regional emblemática que tiene el más amplio despliegue territorial. Es imprescindible la promoción de esta actividad económica compuesta mayormente por pequeños y medianos productores. El Vino Argentino es un valor de nuestra civilización y un elemento básico de la identidad argentina, que contribuye al sustento socioeconómico de las provincias productoras que cuentan con amplia diversidad de climas y suelos que convierten a cada región en un terruño único. El complejo vitivinicola es una de las 10 principales cadenas exportadoras del país, junto son casi 500 exportadores que llegan con sus vinos a 127 países. Los principales mercados para los vinos argentinos son: Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Brasil y Países Bajos.

Bondades y variedades del vino

En Argentina hay 223.585 has cultivadas con viñedos. Malbec (21%), Cereza (15%), Bonarda (10%), Criolla Grande (8%), Cabernet Sauvingnon (8%), Syrah (7%), Pedro Giménez (6%), resto (25%).

En el 2016, el 4,8% del total de vinos despachados en el mercado interno fueron vinos espumantes. Existen 39 medianos y grandes establecimientos que comercializan vinos espumantes y 83 pequeños establecimientos que comercializan hasta 100 hectolitros anuales de espumantes.

Argentina exporta productos vínicos a más de 127 destinos. El 74% de los despachos al exterior corresponden a vinos fraccionados. El vino argentino es un producto de alto valor agregado.

Mediante la Ley N° 25.849 se creó la COVIAR, una alianza entre en sector público y privado, cuya misión es consolidar los mercados internos y externos e integrar a los actores de la cadena.

Formas de consumo

El vino evoca una modalidad cultural de consumo moderado, consolidado por hábitos sociales propios de la identidad argentina.

Nuestro país ocupa el séptimo lugar a nivel mundial de consumo per cápita de vino, siendo actualmente de 22 litros de vino anuales por habitante.

Argentina está en el sexto puesto en producción de vinos con 11,8 millones de hectólitros y séptimo lugar en la superficie implantada, con más de 230 mil hectáreas.

Fuente: lavozdetandil.-

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