Tucumán
14 septiembre, 2019

Marcelo Fernández, presidente del Cañeros Unidos del Este (CUE) de Tucumán, dejó una serie de reflexiones sobre la actualidad y el futuro de la actividad cañera.

Además de técnicos e investigadores en caña de azúcar, en el XXX Congreso Issct 2019 en Tucumán se destacó la nutrida presencia de productores de caña de azúcar, deseosos de conocer cómo trabajan con el cultivo en otros países productores del mundo. Es el caso de Marcelo Fernández, presidente del Cañeros Unidos del Este (CUE) de Tucumán, quien dejó una serie de reflexiones sobre la actualidad y el futuro de la actividad cañera.

Mi visión: La realización de este Congreso en Tucumán constituye un hecho histórico; no sé si volveré y volveremos a participar en un encuentro de esta naturaleza como tucumanos y productores cañeros. Este Congreso debería ser un punto de inflexión porque nos visitan técnicos de los cinco continentes. Por ello, es un encuentro muy importante, porque nos permite mostrar cómo trabajamos con el cultivo y que también somos capaces de organizar un evento como este. Rescato el orgullo que sentimos por la organización y por el rol de cumple la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) de Tucumán.

Importancia para los productores cañeros: Hay que encontrarle la veta; por eso vinimos a escuchar los avances científicos y técnicos que lograron en otros países, para compararnos con la tecnología que hoy emplea el mundo y para ver qué hacen en otros continentes. Y así, ver qué se puede mejorar, corregir, aprender y contar cómo trabajamos, e intercambiar puntos de vista sobre distintos aspectos vinculados con el cultivo.

¿Cómo trabajamos respecto del mundo?: A partir del nivel de las charlas y ponencias presentadas me permite concluir que estamos en el primer mundo tanto en tecnología como sobre cómo trabajamos con la caña de azúcar.

Pero debo reconocer que por abajo, en un nivel inferior en la cantidad de caña que producimos por hectárea, por ejemplo. Es un tema del cual deberíamos sacar conclusiones, y ver qué hacemos mal con las labores culturales y la tecnología, por ejemplo. Tal vez sea por la incidencia de la fertilización, por la materia orgánica en los suelos, por cómo utilizamos la tecnología o por el clima. Hoy estamos con entre 60 y 70 tn caña/ha, cuando en los principales países productores del mundo están entre 80, 90 y hasta 100 tn caña/ha. Entonces tenemos mucho camino por recorrer hacia adelante.

En cuanto a la tecnología de cosecha estamos muy bien respecto del mundo. Por ejemplo, un productor indio nos contó que muchos en su país aún cosechan a mano la caña y la llevan a los ingenios en carros tirados por bueyes.

Y también debemos mejorar mucho en producción y en los costos de zafra.

Desafíos para productores e investigadores: En este XXX Congreso de la Issct 2019 nos queda en claro que caña de azúcar es sinónimo de energía, y hacia ahí vamos. Tanto los cañeros como todos los que integramos esta actividad, vemos que el mundo se dirige a producir energía. Por eso, creo que debemos volver a sentarnos a analizar cómo logramos una maquila para todos los productores y subproductos que salen de la caña de azúcar. Tenemos que ver cómo trabajamos y qué hacemos con la caña: para papel, para cogenerar, para hacer azúcar, para producir alcohol, y trabajando sobre variedades especiales para cada caso. Por ello, creo que la Estación Obispo Colombres (Eeaoc) debería trabajar sobre variedades especiales de caña de azúcar para atender todos esos usos.

Pero en el mundo existe una “demonización” contra la caña de azúcar. Entonces, debemos trabajar tomando a la caña como fuente de energías.

Y respecto del medio ambiente, considero que toda la sociedad: productores, gobierno y la población en general, tenemos que hacer algo.

¿Y qué hacemos con las quemas de cañaverales y/o de restos de la cosecha? Estamos trabajando para que la nuestra sea una actividad sustentable y sostenible, para que todos tomemos conciencia, productores y la sociedad, que debemos estar unidos trabajando en esta problemática. Hay que trabajar y actuar con responsabilidad. Hay que debatir y conocer que nuestra actividad agrícola madre es generadora de mano de obra, de demanda de servicios, etcétera. Por ello, entiendo que hay que mejorar nuestra actividad. Hay que hacer bien los deberes. Y este es el debate que debemos darnos. Necesitamos menos peleas y más trabajo conjunto con la sociedad, el sector político, la Mesa de Gestión Ambiental de Cruz Alta y el conjunto de los técnicos.

Fuente: La Gaceta.-

MÁS NOTICIAS SOBRE: 

REALIZÁ UN COMENTARIO


*

COMENTARIOS