Tucumán
5 septiembre, 2019

En 2022 el país asiático recibirá el Congreso Internacional. El último congreso se hizo en Tailandia y ahora en Argentina. Por eso el siguiente será en India, que es el productor mundial más grande de azúcar.

Mientras los organizadores del XXX Congreso Internacional de la Caña de Azúcar preparan el balance del encuentro que finaliza mañana en Tucumán con buenos números, los visitantes de la India miden los detalles y los desafíos para armar y cobijar, dentro de tres años, la nueva edición del mayor encuentro de técnicos en caña de azúcar del mundo.

“En 2022 la sede será la India”, confirmó el secretario de la Sociedad Internacional de Técnicos en Caña de Azúcar (Issct), Jean Claude Autrey, durante la jornada de ayer en el predio de la Sociedad Rural. “La designación va de este a oeste y viceversa. El último congreso se hizo en Tailandia y ahora en Argentina. Por eso el siguiente será en India, que es el productor mundial más grande de azúcar y tiene un importante desarrollo científico y tecnológico del que vamos a aprender. Por eso invitamos a todos nuestros miembros a participar”, resaltó.

Agregó que en estos encuentros se comparte la ciencia y la tecnología, y en este sentido apuntó a “lo fantástico” que pasa en Argentina. “Los técnicos fueron al campo, a los ingenios y los recibieron, les mostraron todo y sus preguntas tuvieron respuestas. Eso no es común en la actualidad. Cuando uno viaja a un país, no puede visitar la industria, o lo dejan en la portón y le hablan en la puerta”, subrayó.

 Ensayando un balance, Autrey destacó “el esfuerzo formidable” de los organizadores, y que “están teniendo éxito”. “No fue una tarea fácil y las metas se cumplieron por el liderazgo y compromiso del grupo. Tengo que citar necesariamente a los ingenieros Jorge Scandaliaris (Satca-Eeaoc) y Juan Carlos Mirande (vice del comité organizador), que junto con Guillermo Autino (coordinador del comité) fueron la fuerza que impulsó este éxito”.

Destacó como detalle del congreso en Tucumán, “un elemento de originalidad: no se desarrolló en un centro de convenciones, sino que usó el casco viejo de un ingenio”. También apuntó que hubo más de 300 trabajos, entre orales, “papers” o posters, que “representan conocimiento y tecnología de vanguardia”. Finalmente, dijo que lo más importante es que “vino gente de 45 países distintos, sin importar la distancia o la situación de crisis del mundo de la caña de azúcar; vinieron aquí a presentar su progreso y hubo interacción uno a uno, que es lo que hace a la Issct una organización única. Estas presencias es un acto de fe en la caña y su futuro”.

 

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