Argentina
15 enero, 2020

Aunque la región sigue de cerca el progreso del ciclo actual, todavía en juego, ya miran de reojo a lo que viene. Un anticipo sobre las primeras impresiones.

Luego del anuncio del aumento de los derechos de exportación el año pasado, los productores del norte del país tuvieron un segundo “baldazo de agua fría” a sus expectativas, la semana pasada: la negativa oficial de que, por el momento, no habrá segmentación para ellos al pago de este impuesto.

Infocampo decidió consultar a diferentes técnicos y productores en el NOA y NEA, de cara a lo que viene, más allá de que todavía los productores tienen el 100% de su cabeza en la planificación y ejecución del ciclo productivo que está en marcha.

Ezequiel Vedoya es coordinador de la región NOA del Movimiento CREA. Él está en la provincia de Salta, una de las zonas muy alejada de los puertos de exportación.

“La verdad que es muy prematuro poder decir que va a pasar, si está claro que producciones como soja y maíz en las regiones de NOA y NEA se vuelven inviables en términos de rentabilidad. Ante este panorama se va a hacer menos soja y mucho menos maíz, lo que va a afectar los porcentajes de rotación”, le anticipa a Infocampo y, reafirma, refiriéndose al maíz, “esto último sí va a pasar. Es más, será lo primero que va a suceder”.

En la búsqueda de soluciones para los agronegocios regionales, el coordinador trae una historia ya vivida para la producción del noroeste argentino. “Los productores van a salir a buscar alternativas productivas en las especialidades -poroto o chía- que pueden hacerse en la región lo que, muy posiblemente, tenga un impacto negativo en los precios de estos productos por exceso de oferta”, sostiene Vedoya.

Para finalizar se lamenta, “habrá un parate muy grande en lo económico y en la faz productiva también”.

Juan Pablo Goujon es productor en la zona de Charata, Chaco. Otra de las zonas, como el NOA, muy alejada de los puertos. Esta familia de productores es muy reconocida en Aapresid por su trabajo con la siembra directa y como defensores de las rotaciones en esa región.

El técnico destaca que, recientemente, participó de una reunión del Colegio de Ingenieros Agrónomos de la provincia y analizaron la próxima campaña con retenciones. Ahí aparecieron las primeras sorpresas. Bajo este contexto, los rendimientos de indiferencia (cubriendo todos los costos de producción) se posicionaron entre 45 a 55 quintales por hectárea, en campo propio versus arrendado, respectivamente.

“Aunque no parecen número muy altos, comparados con los de zona núcleo, esos rindes son más altos que los promedios de producción que tiene la provincia. Y con la soja sucede algo parecido”, advierte, dando a entender que la producción empieza a complicarse, sumado a que a los derechos de exportación, entre otros, se agregan más impuestos provinciales.

La situación de los Goujon refleja la de muchos otros. Ellos, recuerda el técnico, vienen de una campaña “muy mala”, con significativas pérdidas productivas , en cantidad y calidad, por las inundaciones.

“Cuando comenzamos a trillar la soja, el año pasado, esperábamos 30 quintales por hectárea. Se inundaron y rindieron, en promedio, 16 quintales. Sobre este rendimiento bruto pagamos nuestros impuestos provinciales. Sin embargo, cuando vendimos ese grano, con mala calidad, como empresa nos quedaron 8 quintales de rentabilidad”, explica, respecto a este golpe en las finanzas.

Sin embargo, a diferencia de lo que ocurría entonces en las etapas con mayores niveles de retenciones, ahora están los cultivos de coberturas para aquellos productores que buscan mantener la sustentabilidad de los planteos.

“Hacia lo que vamos el grueso de los productores, que defendemos la sustentabilidad, será a la práctica de un cultivo de cobertura -avena o centeno o Mellilotus- en rotación con soja de primera, algo de maíz o sorgo o girasol”, analiza y, en este punto, Goujon deja ver lo que realmente lo preocupa: “Este me parece que será el paso previo a que muchas zonas, como la nuestra, se dejen de sembrar ya que un productor debe tener muchos planetas alineados para captar algo de rentabilidad. El regreso de los derechos de exportación tiene patas cortas: todos sabemos que nos enfrentamos a tener menos producción de trigo, menos maíz y también girasol. Será un retroceso para los sistemas diversificados y estabilizados”.

Hacia la zona de Santiago del Estero, Pablo López Anido, también referente de Aapresid y productor en la localidad de Bandera, manifiesta que, “los principales problemas los tendremos más con el trigo que con el maíz. En este último caso se sembrará menos, pero está muy sujeto a los precios de coyuntura. Con el trigo hubo más problemas con la comercialización durante la época de altas retenciones”, dice el técnico.

Respecto a su zona de producción, comenta “hacia el sudeste de la provincia  estamos yendo hacia una mayor diversificación e intensificación de cultivos. El girasol está volviendo a los lotes, también el algodón, por eso el trigo es un cultivo muy importante, sobre todo, porque muchos campos que tienen napa alta y la siembra de invierno es depresora del agua subsuperficial”, aclara.  Finalmente, manifiesta que, si no es trigo, serán las cultivos de servicio la alternativa en esta zona ya que allí “existe mucha consciencia sustentable adquirida en la cabeza del productor“.

En el caso de que la coyuntura permita sembrar trigo, tendrán que definir la mejor opción, explica Lopez Anido: “Con retenciones, en Santiago del Estero supimos sembrar materiales de calidad panadera para obtener un valor diferencial en el pago del molino, en cambio, con buenos precios se apuntábamos a altos rendimientos”.

Fuente: Infocampo.-

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