Argentina
5 enero, 2019

Las elevadas tasas de interés, que complican la cadena de pagos sumado a la imposibilidad de los consumidores finales de acceder a financiamiento acorde, lo que resiente aún más el mercado interno en tiempos de escasos pesos y caídas de salarios reales son el contexto en el que se engloba otra caída de la industria, la séptima consecutiva.

A fines del año pasado, la recesión ya mostró su peor cara. La construcción y la industria, dos sectores clave de la actividad, se derrumbaron y reflejaron sus peores números de 2018.

En comparación con bases elevadas -el último trimestre de 2017 fue de los mejores de la gestión oficial-, las obras públicas y privadas mostraron una retracción interanual de 15,9% en noviembre. En sintonía, las fábricas cayeron 13,8% durante el mismo período, según datos del Indec. Más de la mitad de los empresarios de ambos sectores no ven una recuperación hasta marzo.

Los números de la construcción como los de la industria empeoraron en las series mensuales desestacionalizadas en noviembre. Esto, según los analistas, es un indicador de que la buena señal que había dejado el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) mensual de octubre no se prolongará y que el último trimestre no augura aún las buenas noticias esperadas por el Gobierno en materia de actividad. “La actividad parece no haber tocado piso”, escribió, por caso, Lucía Pezzarini, economista de la consultora privada LCG.

Las elevadas tasas de interés, que complican la cadena de pagos sumado a la imposibilidad de los consumidores finales de acceder a financiamiento acorde, lo que resiente aún más el mercado interno en tiempos de escasos pesos y caídas de salarios reales son el contexto en el que se engloba otra caída de la industria, la séptima consecutiva.

Por el lado de la construcción impactan el fuerte ajuste fiscal pactado con el FMI -que frenó la obra pública-, el congelamiento de los PPP por la incertidumbre financiera que presenta una argentina con un alto riesgo país, y el freno absoluto de la demanda en un contexto en que muchos ahorristas decidieron evadir la posibilidad de tomar un crédito hipotecario actualizado por inflación (rondará un 47%).

El Indec además informó que, a partir del mes que viene, presentará el índice de producción industrial manufacturero (IPI manufacturero), que “amplía y mejora las mediciones del estimador mensual industrial (EMI) vigente”.

“Este nuevo indicador reflejará las tareas realizadas desde fines de 2016 para la unificación, integración y ampliación de las mediciones de las estadísticas de la actividad de la industria manufacturera que se realizaban mediante diversos operativos en el Indec”, estimó en un comunicado. Y agregó: “De esta manera, se unificarán los relevamientos de producción y se comenzarán a difundir resultados de sectores de actividad de la industria que anteriormente no formaban parte del relevamiento, en línea con la clasificación de las cuentas nacionales. Además, se incorpora información proveniente de la Encuesta de la Industria Farmacéutica, de la Encuesta de Maquinaria Agrícola y de la Encuesta Nacional a Grandes Empresas (ENGE)”.

Por el lado de la construcción, el dato desestacionalizado, mostró una fuerte caída de 7%, por encima de la de octubre. Sin embargo, en el acumulado del año, el sector sigue mostrando un avance de 2,7%.

Tanto la pata pública como la privada de la construcción mostraron un declive pronunciado. Por caso, entre los los insumos que más cayeron, el asfalto (usado para la construcción de rutas) se desplomó 55,7%. Fue el que más cayó. también bajó la superficie autorizada por los permisos de edificación, un indicador del segmento privado, que constituye un 75% del sector. Ese dato mostró una caída de 10,1% internual y de 11% en el mes. Como corolario, la construcción mostró la segunda caída interanual consecutiva en los puestos de trabajo registrados en la actividad.

“Para 2019 no esperamos que estos dos sectores traccione fuertemente la actividad. Por el lado de la construcción, si bien la devaluación licuó los costos aumentando así la rentabilidad, la escasez de crédito hipotecario e ingresos reales sin una gran recuperación impondrán un límite a la demanda”, dijeron en LCG y cerraron: “La industria podrá mostrar un mejor desempeño, aunque no se tratará más que una recuperación. Además, será heterogénea. La mejora se concentrará en las ramas vinculadas al agro, los dependientes de Brasil, el sector energético y aquellos que sustituyan importaciones”.

Fuente: La Nación.-

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