Argentina
27 noviembre, 2019

Una multitud despidió a los obreros muertos en el incendio. El cortejo recorrió las calles de San Pedro, pasó por Lote Parapetí hasta el pueblo azucarero, donde fueron inhumados.

En una jornada de profundo dolor, una multitud de sampedreños, esperanceños y otros llegados desde distintos puntos, despidió ayer a cuatro de los ocho obreros que murieron en el voraz incendio que se registró, en momentos en que trabajaban, en el interior de la fábrica de Ingenio La Esperanza.

Numerosas muestras de gran pesar se hicieron sentir desde el inicio del cortejo hasta la inhumación, que se realizó en el cementerio de la localidad azucarera.

El padre Marcelo Valdivia y el párroco Daniel Alberto Baca acompañaron a las familias y estuvieron a cargo del oficio religioso.

Cabe acotar que aún resta que la fiscalía, proceda a la entrega del último cuerpo que permanece en la morgue, y al cierre de esta edición se supo que se estaba a la espera de la llegada de las pruebas de ADN.

Poco después de las 10 se inició el cortejo fúnebre en barrio Santa Ana, donde fueron velados los restos de Julián Bedoya y Hugo Roberto Molina. Gran cantidad de gente se llegó al lugar y una larga caravana siguió camino por las avenidas San Luis y 9 de Julio, para luego proseguir por Gorriti, Walterio Leach y avenida Hipólito Yrigoyen.

Tras el cruce de las vías del ferrocarril, arribó hasta la avenida Monseñor Sixto Villoldo (exavenida Kennedy), donde velaron los restos de Alberto Julio Sandoval y desde allí, los tres féretros fueron llevados por la ruta provincial Nº 38 que conduce por el legendario lote Parapetí. También allí, se sumó más gente, en tanto otros salían de sus casas para despedir, con lágrimas en los ojos, los restos de los obreros.

Sin lugar a dudas el momento más significativo fue cuando el cortejo fúnebre arribó al playón ubicado frente a la fábrica, donde se dispuso todo para el oficio religioso.

Los trabajadores que desde el pasado miércoles se mantienen de guardia sofocando el incendio que se origina todavía en la montaña de bagazo, dispusieron las máquinas, los camiones y el emblemático antiguo pero resistente camión autobomba y con el sonar de las bocinas, recibieron los restos de sus compañeros de trabajo.

El padre Marcelo Valdivia despidió con sentidos conceptos a las víctimas de la tragedia, expresando un esperanzador mensaje a las dolientes familias, que apretando entre sus manos las fotografías de sus seres queridos, se mantenían junto a cada féretro.

Momentos más tarde los trabajadores llegaron trayendo el último féretro con los restos de Dionisio Eliseo Casasola, el trabajador que había conseguido escapar del fuego pero que al escuchar el grito de auxilio de sus compañeros, volvió a ingresar para ayudarlos, pero una fuerte explosión le impidió salir y murió calcinado. El destino le tenía reservada otra jugada, que esta vez Eliseo Casasola no pudo ganar.

Ya hace algunos años se había registrado un incendio en el interior de la fábrica, y por ese entonces trabajaba junto a su padre Dionisio. Ambos, matafuego en mano, se treparon a la escalera hasta llegar y sofocar el incendio, por lo que quienes estuvieron administrando la empresa le otorgaron un merecido reconocimiento, que don Dionisio aún atesora y pese al gran dolor por la pérdida, sabe que su hijo ofrendó su vida por sus compañeros y amigos.

«Siempre al terminar la tarea, la sirena indica el final de la jornada, el final de la cosecha. También la sirena, las bocinas de los camiones, expresan ese gozo de la tarea cumplida, de la cosecha terminada, es casi una plegaria rogando a Dios por un nuevo año, por una nueva siembra y cosecha. Hoy también suenan las bocinas, porque nuestros hermanos han cumplido su tarea, han ofrendado su vida de una manera trágica, pero trabajando y cumpliendo. Se ha terminado la cosecha, que reciban el fruto de la vida nueva que nos ofrece el Señor en su reino. Que las almas de los trabajadores descansen en paz», dijo en su mensaje el padre Daniel Baca.

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Bajo la tórrida jornada, el cortejo prosiguió por la avenida del Trabajo hasta arribar al cementerio municipal, donde fueron inhumados los restos de los cuatro obreros fallecidos en el trágico incendio en el Ingenio La Esperanza.

Los obreros inhumados ayer son Dionisio Eliseo Casasola, Alberto Julio Sandoval, Hugo Roberto Molina y Julián Bedoya.

El incendio se produjo alrededor de las 16 del último miércoles, tras una explosión en el sector Destilería del Ingenio La Esperanza.
Las causas del siniestro ahora son investigadas por la Fiscalía 11 del Centro Judicial de San Pedro, a cargo de Ernesto Lian Resúa.
Por el siniestro, el Gobierno provincial decretó dos días de duelo y también la asistencia a los familiares de los fallecidos.

Fuente: El Tribuno

Fotos: El Tribuno

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